La vida tiene un ritmo, está en constante movimiento. La palabra para ritmo (usada por las tribus malinké) es FOLI. Es una palabra que abarca mucho más que tambores, bailes o sonidos. Se encuentra en cada aspecto de la vida cotidiana. En esta película no solo se oye y se siente el ritmo, sino que también se ve. Es una extraordinaria combinación de imagen y sonido que nutre los sentidos y nos recuerda a todos su esencia. El impresionante cortometraje de Thomas Roebers y Floris Leeuwenberg retrata al pueblo de Baro en Guinea y ofrece una ventana a su rica cultura rítmica.
COMMUNITY REFLECTIONS
SHARE YOUR REFLECTION
4 PAST RESPONSES