Back to Stories

5 Razones Por Las Que Servimos

En 1999, en pleno auge de las puntocom, algunos de nosotros fuimos a un albergue para personas sin hogar a donar sin condiciones. Éramos veinteañeros. ¿Nuestra motivación? Simplemente queríamos ser útiles. La palabra "servicio" aquí representa una práctica de donación desinteresada, algo a lo que todos tenemos acceso, sin importar quiénes seamos o qué hagamos. Nuestra visita al albergue nos llevó a crear un sitio web gratuito para ellos. Ese experimento de donación floreció en una organización llamada ServiceSpace , que posteriormente desarrolló y donó sitios web a miles de pequeñas organizaciones sin fines de lucro. Pero las repercusiones no se detuvieron ahí. ServiceSpace se ha convertido en una notable incubadora de docenas de proyectos de economía del don, que llegan a millones de personas.

Si bien el impacto externo de estos proyectos es enorme, lo más sorprendente es que ServiceSpace no recauda fondos, no cuenta con personal y se mantiene 100 % gestionado por voluntarios. Todos los involucrados están motivados simplemente por la voluntad de crecer en el servicio. En un mundo dominado por incentivos financieros que incitan a una mentalidad de consumo, ServiceSpace es una invitación contracultural a participar en pequeños actos de generosidad, cambiando continuamente la mentalidad hacia una de contribución inspirada.

Es hermoso que, al practicar la bondad, no podamos evitar profundizar nuestra comprensión de cómo el cambio interior y el exterior están fundamentalmente entrelazados. Aquí hay cinco razones para servir que hemos descubierto a lo largo de nuestra propia experiencia:

1. Servir para descubrir la abundancia: el cambio radical del yo al nosotros

Cuando sirves, descubres que, a menudo, lo más importante que puedes ofrecer no es nada en absoluto. Empiezas a descubrir todos los recursos a tu disposición: tu tiempo, tu presencia, tu atención, y reconoces que la capacidad de dar nace de un estado mental y del corazón, un lugar mucho más profundo que lo material. Inspirado por las posibilidades que esto abre a cada momento, empiezas a descubrir humildes oportunidades para servir, en todas partes.

Este proceso inicia un cambio de una orientación egocéntrica a una orientación egocéntrica. Empiezas a ver a las personas y las situaciones con la mirada puesta en lo que puedes ofrecerles, y no al revés. Rompes la tediosa tiranía de preguntas como "¿Qué gano yo con esto?". La mentalidad cambia del consumo a la contribución. Paradójicamente, al servir de esta manera, ya no operas desde un espacio de escasez. Tu copa se llena y rebosa.

2. Servir para expresar gratitud

Esta gozosa gratitud se convierte en la base del servicio. Cuando reconoces la plenitud de tu vida, puedes manifestar un corazón servicial en cualquier situación. En ese sentido, el servicio no comienza cuando tenemos algo que dar; florece naturalmente cuando no nos queda nada que recibir. Y ese es un lugar poderoso donde estar.

Sí, el cambio externo es necesario para que el mundo progrese, pero cuando se combina con una transformación interna, puede afectar al mundo de una manera radicalmente diferente. «No podemos hacer grandes cosas, solo pequeñas cosas con gran amor», sostenía la Madre Teresa, una mujer que marcó la diferencia en la vida de millones de personas. Es cuestión de en qué nos centramos. O, en otras palabras, no es solo lo que hacemos lo que importa, sino el impulso interior que impulsa nuestras acciones lo que realmente cuenta.

3. Sirve para transformarte

Cada vez que practicamos el más mínimo acto de servicio, aunque solo sea abrirle la puerta a alguien, pero con un corazón pleno que dice: "Que pueda ser útil a esta persona", esa generosidad cambia el profundo hábito del egocentrismo. En ese breve instante, surge la atención al otro. Esa atención al otro relaja los patrones del ego, un conjunto de tendencias egocéntricas no examinadas que influyen sutilmente en nuestras decisiones. Por eso, ningún acto de servicio, por pequeño que sea, puede desperdiciarse.

Servir incondicionalmente de esta manera requiere práctica y esfuerzo constante. Pero con el tiempo y una mayor consciencia, empezamos a percibir el potencial de transformación que reside en cada acto de generosidad. Es la constatación de que «Oh, cuando doy, en realidad recibo». Empiezas a interiorizar esto, no a nivel intelectual, sino por experiencia.


4. Servir para honrar nuestra profunda interconexión

Con el tiempo, todos esos pequeños actos, esos pequeños momentos, conducen a un estado de ser diferente. Un estado en el que el servicio se vuelve cada vez más fácil. Y a medida que crece esta conciencia, inevitablemente empiezas a percibir más allá de los patrones individualistas: cada pequeño acto de servicio es una onda inagotable que se sinergiza con innumerables otros.

Como dice Rachel Naomi Remen: «Cuando ayudas, ves la vida como débil. Cuando reparas, ves la vida como rota. Cuando sirves, ves la vida como completa». Con esta comprensión, comenzamos a desempeñar nuestra parte: primero, tomando consciencia de las ofrendas que recibimos, luego sintiendo gratitud por ellas y, finalmente, continuando compartiendo nuestros dones con alegría. Cada uno de nosotros posee estos dones: habilidades, recursos materiales, conexiones, presencia; todo aquello que consideramos privilegiado de tener. Y cuando realmente comenzamos a usar nuestros dones como herramientas para facilitar la donación, profundizamos nuestra comprensión de las relaciones y comenzamos a conectar con esta vasta red interior.

5. Servir para alinearse con un desarrollo natural.

Cuando elegimos permanecer cada vez más en ese espacio de servicio, empezamos a ver cosas nuevas. Las necesidades de la situación actual se aclaran, nos convertimos en instrumentos de un orden mayor y, en consecuencia, nuestras acciones se vuelven más espontáneas. Cuando un grupo de personas realiza este tipo de servicio como práctica, se crea un ecosistema que alberga un espacio, permitiendo que el valor surja orgánicamente. Todo este valor indirecto, el efecto dominó, tiene espacio y tiempo para sumarse, sinergizarse con otras ondas y multiplicarse en algo completamente inesperado. De forma humilde, estas ondas continúan generando manifestaciones impredecibles. Un ecosistema así puede tener sus planes y estrategias, pero pone más énfasis en la cocreación emergente. Por lo tanto, muchas de las ondas permanecerán ocultas durante años; algunas quizás serán la base de una filantropía de séptima generación. No importa, porque son dones incondicionales.

Lo que cada uno de nosotros puede hacer, a nivel personal, es ofrecer pequeñas ofrendas de servicio que, en última instancia, creen el terreno para un cambio más profundo. La revolución empieza contigo y conmigo.

Share this story:

COMMUNITY REFLECTIONS

6 PAST RESPONSES

User avatar
Ganeema Jan 24, 2015

An inspiring article reminding us to make ourselves better and thereby make the world a better place. Than you,

User avatar
Coldbees4u Dec 30, 2011

SERVICE IS AN HONORABLE ACT

User avatar
Chanuka Erdita Dec 29, 2011

It is amazing that when we serve and humble ourselves for the greater good of humankind, suddenly abundance glances towards us. To serve, truly the key to happiness, but in this day and age, is one of the most overseen aspect of life.

User avatar
BobMarleysRasta Dec 28, 2011

This is basically an article of wisdom in which it expresses how we should all give and be generose and that small acts of generosity can result in the biggest act of change in the world today. It also states that being generose in your everyday life can help maintain a life of humbleness and that once you become insync with giving and helping others it becomes a part of everyday life

User avatar
Taboadak Dec 28, 2011

its very nice,........ awesome

User avatar
Manisha Dec 27, 2011

This wisdom-packed article shines a bright light on the heart of service. Thank you! I will carry these messages with me as a reminder and inspiration. :)