
Hoy me despertó el sonido de pasos arrastrados.
Era mi hija madrugadora, vestida con el pijama de su hermana mayor, la que se arrastraba por el suelo.
Quería taparme la cabeza con las sábanas y fingir que dormía.
Pero en vez de eso, me levanté e hice unos gofres para tostadora que, según ella, estaban "divinos".
Me besó con unos labios dulces como el almíbar.
Levantarme no fue mi primera reacción. Pero lo hice.
Hoy viví.
Hoy perdió sus zapatos por trigésima séptima vez en dos semanas.
Fue justo antes de que tuviéramos que salir por la puerta.
Quería gritar, regañar, levantar las manos al aire.
Pero en vez de eso, la abracé. La abracé. Mi niña descalza.
Juntas las encontramos mojadas por el rocío en el patio trasero y ella susurró: "Lo siento, mamá, soy olvidadiza".
Mi primera reacción no fue mantener la calma. Pero lo hice.
Hoy viví.
Hoy los pájaros piaban ruidosamente a través de la puerta trasera abierta.
Su charla animada parecía acentuar los plazos de entrega, la ropa sucia y el desorden acumulado a mi alrededor.
Quise cerrar la puerta de golpe y acallar la tentación; había tanto por hacer.
Pero en vez de eso, me puse mis zapatillas de correr y mi gorra favorita.
Con cada paso, me acercaba más a lo que importaba y me alejaba más de lo que no.
Dejar ir no fue mi primera reacción. Pero lo hice.
Hoy viví.
Hoy me paré frente al espejo para evaluarme.
Era evidente que el estrés y la falta de sueño habían dejado su huella.
Quería diseccionar cada arruga, pellizcar cada capa de piel suave.
Pero en vez de eso, aparté la mirada y dije: "Hoy no. Hoy solo amor".
Amarme a mí misma no fue mi primera reacción. Pero lo hice.
Hoy viví.
Hoy preparé una cena sencilla y la serví en el plato.
Tenía un aspecto patético y poco atractivo.
Quería cuestionar mi valía en función de mis habilidades culinarias.
Pero en vez de eso grité: “¡Comamos afuera en el porche! Todo sabe mejor afuera”.
Ofrecerme un respiro no fue mi primera reacción. Pero lo hice.
Hoy viví.
Hoy mi misión era acostar a mi hijo lo más rápido posible.
Había sido un día agotador y solo quería estar sola.
Me preguntó si podía escuchar los latidos de mi corazón.
A regañadientes, me acosté a su lado y ella apoyó la cabeza en mi pecho.
“Tenemos el mismo latido”, anunció.
—¿Cómo lo sabes? —pregunté esperando una explicación infantil, pero en cambio, su conmovedora respuesta me dejó sin palabras.
“Porque eres mi mamá.”
Y ahí estaba. Mi confirmación.
Elegir quedarme cuando quiero retirarme.
Elegir perdonar cuando quiero condenar.
Elegir amar cuando quiero atacar.
Elegir tener esperanza cuando quiero dudar.
Elegir mantenerme en pie cuando quiero caer.
Hoy viví.
No fue mi primera respuesta.
Pero comparto el mismo latido con dos almas preciosas.
Y con eso me basta para pasar el día.
Elegiré vivir de nuevo mañana.
*********************************************
Cuando me senté a escribir esto, mi intención era que fuera un homenaje al Día de la Madre. Pero al terminarlo, me di cuenta de que este mensaje no era solo para las madres. Es para cualquiera que esté presente en los momentos difíciles. Es para cualquiera en quien se pueda confiar una y otra vez. Es para cualquiera que ame incluso cuando el amor no es la primera respuesta. Si conoces a alguien así, por favor, envíaselo. Y si este mensaje te resulta esperanzador y reconfortante, compártelo con el mundo. Creo que todos podemos estar de acuerdo: el mundo necesita más amor.

COMMUNITY REFLECTIONS
SHARE YOUR REFLECTION
8 PAST RESPONSES
If this was Instagram and I could attach a picture, you would see tears trickling down my face! The first paragraph perfectly described my morning today except my little one used "delicious" to describe my toaster waffles. Thank you for the wonderful perspective and blessed reminder of why I "show up" every day...even with my imperfections.
Beautiful! A firend of mine forwarded this to me several days ago, but I only had time to get ot it today. I guess I needed to hear it today and know that these past few days I was living. No regrets there. Thanks K.
Woooow.
The last section on bedtime really struck home. Last night, with both of us sick with colds, I just wanted to get my daughter into bed so I could collapse into bed, when my little girl asked me to cuddle. I initially said no - it was late, I was so tired, and not feeling up to snuff. She said OK, but she was clearly sad. I started to leave and turned to look at her and thought, how many more years do I have before I won't even get to tuck her in. So I walked around the bed, laid behind her and snuggled her close. She sighed and was sweetly dreaming in less than 5 minutes. It was the wisest decision and best 5 minutes of my day!
You have no idea how much I needed to read this. You've been an agent of God. Thank you.
Thank you so much for these inspiring words! May we all learn to love more and judge less <3
beautiful. Made my day (maybe my whole year!) THANK YOU.
this is so utterly beautiful and true, thanks for such a heart felt poem...for writing what is in your heart....it needs to read and put into practice.....especially for mothers, grandmothers...everyone really...everyone must grow up and learn how to nurture patience, understanding and love. Yes, your little girl is so wise...we all have the same heart. Thanks for the lesson.