Back to Stories

El Programa Silencioso De La compasión

Durante la última semana, he estado trabajando en la repatriación de algunas mujeres, intentando, paso a paso, ayudarlas a encontrar el camino de regreso con sus familias. Mientras reviso archivos, llamadas telefónicas, fragmentos de memoria y mapas, algunas de ellas me acompañan.

Observan el proceso. Les dejo. Y poco a poco, empiezan a aprender qué preguntas hacer. Sienten curiosidad por saber cómo rastreamos un lugar, una persona, una posibilidad. Usamos herramientas como Google Earth para rastrear caminos y pueblos que existen en algún punto entre la memoria y la realidad.

También estamos aprendiendo sobre la complejidad de las relaciones, las circunstancias de la vida, el peso de la pobreza, el abuso y la salud mental; sobre cómo la vida se desarrolla de maneras que rara vez son lineales o predecibles.

Hoy, mientras dos historias de vida se desarrollaban ante mis ojos, no pude ignorar la música de fondo que se iba creando. Unas cuantas mujeres permanecían sentadas en silencio, observando, absorbiendo, comprendiendo las complejidades de lo que implica regresar a casa. Una leve sonrisa asomaba en sus rostros. Lágrimas asomaban suavemente en sus ojos. Y con las manos juntas, comenzaron a elevarse oraciones.

Uno de ellos dijo en voz baja:
"Hum dua karenge ki yeh ghar pohoch jaye".
(Oraremos para que regrese a casa.)

Y me detuve.
Porque la mujer que dijo esto está lejos de su propia casa.
De su familia.
De su país.

Y sin embargo, en ese momento, optó por no quedarse atrapada en su propia añoranza, en su propia ausencia. En cambio, salió de ella —lo justo lo suficiente— para acoger con compasión a otra persona.

¿Quién le enseñó eso? ¿De dónde viene? ¿Cómo es posible que alguien, en medio de su propio sufrimiento, aún encuentre espacio para desearle lo mejor a otra persona?

Esta es la pregunta que me planteo. Porque quizás, este sea el verdadero plan de estudios que se desarrolla en esa sala.

No el papeleo.
No el trazado.
Ni siquiera las reuniones.
Pero este acto silencioso, casi invisible, de elegir la compasión en lugar de la contracción.

De permitir que el corazón permanezca abierto,
incluso cuando tiene todos los motivos para cerrar.

Y tal vez la pregunta no sea si el sufrimiento existe —claramente existe—, sino si, dentro de ese sufrimiento, aún podemos acceder a algo intacto.

Algo que sabe dar,
incluso cuando sentimos que no tenemos nada.

Algo que recuerda la conexión,
incluso en la separación.

Algo que, a pesar de todo,
aún susurra una oración por otro.
Incluso dentro de cuatro paredes, puede haber expansión.

Share this story:

COMMUNITY REFLECTIONS

9 PAST RESPONSES

User avatar
Jagdish P Dave May 14, 2026
This isa wonderful true story.
User avatar
Jagdish P Dave May 14, 2026
Amazing true story.
User avatar
Shaila Menezes May 14, 2026
Often, the people who are gentlest with others are not those who have avoided suffering, but those who have sat beside it long enough to recognize it everywhere.
There’s also something deeply practical about it. When we sincerely wish well for another, even briefly, the mind loosens its tight grip around “me.” The burden may not disappear, but it becomes lighter to carry.
A candle losing wax can still light another candle.
In fact, sometimes it glows softer and warmer because it knows darkness so well.
User avatar
Jagdish P Dave May 14, 2026
Read, reflect and share
User avatar
Rohit Rajgarhia May 14, 2026
such a beautiful reminder.
User avatar
Harshida Mehta May 14, 2026
The merit of wishing well to others does not confine to meditation cushion it seems! Thank you for pausing and recognizing that compassion and sharing Trupti.
User avatar
Tasha May 14, 2026
Yes.
User avatar
Kristin Pedemonti May 14, 2026
Amen, here's to the ability of hearts to express compassion in the midst of deep suffering.
User avatar
Gulshan Nandwani May 13, 2026
So true and beautiful 🙏🏻
Maybe that is the deepest expansion of all.That even within suffering, something in the human heart still remembers how to pray for another.As if compassion belongs to a place deeper than pain, deeper than separation.🙏🏻