Ha habido pocas cosas en mi vida que hayan tenido tanto impacto como aprender a estar contento: con mi vida, dónde estoy, qué estoy haciendo, qué tengo, con quién estoy, quién soy.
Este pequeño truco lo cambia todo.
Echemos un vistazo a mi vida antes de la satisfacción:
Era adicta a la comida chatarra y rápida, tenía sobrepeso y no era saludable. Compraba demasiadas cosas por impulso, acumulaba demasiado desorden, estaba muy endeudada y me costaba llegar al siguiente día de pago. No estaba contenta conmigo misma, quería cambiar desesperadamente, probé mil programas y libros diferentes. Siempre me preocupaba perderme cosas emocionantes y ansiaba disfrutar de las mismas cosas divertidas que hacían los demás. Siempre cambiaba mi forma de hacer las cosas, porque parecía que todos tenían mejores sistemas o herramientas. Me esforzaba por alcanzar mis metas, porque me llevarían a una vida mejor.
Y a medida que aprendí a estar contenta, esto fue lo que cambió:
Aprendí a ser feliz comiendo más sano, comiendo menos, y mi salud mejoró y mi cintura se redujo. Dependía de un buen libro, de pasar tiempo con mis seres queridos, de salir a correr... y mis deudas empezaron a reducirse al descubrir que no necesitaba gastar dinero para disfrutar. Aprendí a ser más feliz conmigo mismo y con lo que hacía, así que ya no necesitaba libros ni programas de superación personal, ni probar todo tipo de sistemas y herramientas nuevas. Me sentí feliz conmigo mismo, con quienes me rodeaban y con lo que tenía, y así no tuve que esforzarme por cambiarlo todo. Dejar de lado las metas me ayudó a simplificar las cosas para tener menos de qué preocuparme, menos que hacer.
Eso es solo el comienzo. No hay forma de explicar el tremendo cambio que ocurre cuando aprendes a aceptarte como eres, cuando te dices que eres perfecto tal como eres, cuando te amas a ti mismo y a todo lo que eres. Dejas de criticarte, eres más feliz, te sientes mejor y ahora puedes ayudar a los demás y trabajar sin las inseguridades que tenías antes.
Este no es un estado mágico y no requiere herramientas ni libros nuevos. Es sencillo, y compartiré lo que me ha funcionado.
Aprendiendo a estar contento
Si estás en un mal momento en tu vida y no estás contento con nada (trabajo, relación, contigo mismo, casa, hábitos, etc.), puede ser una experiencia miserable. Pero hay algo interesante: también puede ser una experiencia feliz.
He estado en situaciones en las que podrías pensar que las cosas iban mal, y a veces me sentía muy infeliz y otras veces feliz. La diferencia no estaba en las circunstancias externas, sino en mi mentalidad: aprendí a apreciar lo que tenía, en lugar de centrarme en lo que no tenía o no me gustaba. Estaba agradecida por mi salud, por las personas en mi vida, por tener comida y estar viva.
Si aprendes a desarrollar la mentalidad adecuada, puedes ser feliz ahora, sin cambiar nada más. No necesitas esperar a cambiarlo todo y perfeccionar tu vida para ser feliz: tienes todo lo que necesitas para ser feliz ahora mismo.
La mentalidad de esperar la felicidad es un ciclo sin fin. Consigues un mejor trabajo (¡genial!) y de inmediato empiezas a pensar en tu próximo ascenso. Consigues una casa más bonita y enseguida te fijas en lo bonitas que son las casas de tus vecinos o en los defectos de la tuya. Intentas cambiar a tu pareja o a tus hijos, y si eso funciona (¡buena suerte!), descubrirás otras cosas en ellos que necesitan cambiar. Y así sigue, hasta que mueres.
En cambio, aprende que puedes estar contento ahora, sin cambios externos. Así es como puedes empezar:
1. Tómate un momento para agradecer algo. ¿Qué es maravilloso en tu vida? Aunque todo parezca un desastre, debe haber algo bueno. Puede ser simplemente que tengas belleza cerca, que estés vivo o que tus hijos estén sanos. Encuentra algo y da gracias por ello.
2. Sorpréndete pensando: "Esto es una mierda". Es increíble la frecuencia con la que la gente piensa esto. "¡Esto es una mierda!". "¡Mi compañero de trabajo es un desastre! ¡Es un desastre!". "Mi esposa no me entiende. ¡Esto es una mierda!". Puede que lo digas con otras palabras, pero si te sorprendes pensando algo así, haz una pausa. Invierte el pensamiento. Encuentra una manera de agradecer la situación. "Mi esposa es cariñosa y dulce; quizás debería abrazarla". "Mi compañero de trabajo puede ser pesado a veces, pero tiene buen corazón, y quizás debería conocerlo mejor". "Puede que mi habitación esté desordenada, pero al menos tengo un techo".
3. Encuentra las pequeñas cosas que te brindan alegrías sencillas. ¿Qué necesitas para ser feliz? Me encantan las cosas sencillas, como dar un paseo, pasar tiempo con un ser querido, leer un libro, comer frutos rojos, tomar té. Son cosas que cuestan muy poco, requieren muy poco y me hacen muy feliz. Encuentra las cosas sencillas que te brindan una felicidad similar y concéntrate en ellas en lugar de en lo que no tienes.
4. Encuentra las cosas con las que estás contento. Solemos criticarnos con facilidad, pero ¿qué tal si le damos la vuelta y nos preguntamos: "¿Qué hago bien? ¿En qué soy bueno? ¿Qué me hace encantador?". Haz una lista. Empieza a centrarte en estas cosas en lugar de en lo que te incomoda.
5. Haz lo mismo con los demás. En lugar de criticarlos, pregúntate: "¿Qué tiene de bueno esta persona? ¿Qué me gusta de ella?". Haz una lista y céntrate en estas cosas por encima de todo.
6. Asume que tú, los demás y la vida son perfectos. Eres genial y no necesitas mejorar. No eres una pieza de arcilla que deba moldearse para ser mejor; ya eres perfecto. Otras personas también son igual de perfectas y no necesitan mejorar. Solo necesitas apreciarlas por lo que son. El momento que vivimos no es un paso hacia algo mejor; es maravilloso, y ya hemos llegado al momento perfecto.
La vida contenta
Podría ser útil ver cómo sería la vida si aprendieras a estar contento:
1. Autoimagen. Nos comparamos con las imágenes de perfección que tenemos en la cabeza —estrellas de cine, modelos de revistas, otras personas que parecen tenerlo todo— y nunca podemos estar a la altura de esas imágenes perfectas. Pero esas imágenes no son reales. Son un ideal imaginario. Incluso las personas guapas tienen días de mal pelo y se sienten flácidas, y si eliminas su fachada retocada y maquillada, ves que son tan humanas como tú. Incluso las personas que parecen exitosas y con vidas emocionantes, tienen las mismas dudas que tú. Así que, si no están a la altura de esa imagen ideal, ¿por qué deberías estarlo tú? E incluso si lo estuvieran (que no es el caso), ¿por qué tendrías que estarlo tú? Cuando dejamos ir esa imagen de perfección, nos damos cuenta de que ya somos exactamente quienes deberíamos ser. Y entonces, toda nuestra necesidad de superación, y toda la actividad, el esfuerzo y el dolor que eso implica, se desvanece. Estamos contentos con nosotros mismos, y no necesitamos nada más.
2. Relaciones. Si estás contento contigo mismo, es más probable que seas un buen amigo, pareja y padre o madre. Es más probable que seas feliz, amigable y cariñoso, y que aceptes a los demás con la misma aceptación que a ti mismo. Las relaciones mejoran, especialmente cuando otros aprenden a estar contentos consigo mismos con tu ejemplo.
3. Salud. Gran parte de la insalubridad de nuestra cultura proviene de la infelicidad: comer comida chatarra para consolarnos y aliviar el estrés, no hacer ejercicio porque creemos que no podemos (porque tenemos una mala imagen de nosotros mismos), estar pegados a internet porque pensamos que podríamos perdernos algo si apagamos la computadora o el iPhone. Cuando te das cuenta de que no te estás perdiendo nada, que no necesitas comida chatarra para ser feliz y que eres lo suficientemente bueno como para hacer ejercicio, puedes recuperar la salud poco a poco.
4. Posesiones. La sobrecarga de posesiones en nuestras vidas proviene de la infelicidad: compramos cosas porque creemos que nos brindarán comodidad, tranquilidad, felicidad, seguridad y una vida emocionante. Cuando nos sentimos satisfechos con nosotros mismos y con nuestras vidas, nos damos cuenta de que nada de eso es necesario y podemos empezar a deshacernos de estas muletas superfluas.
5. Ocupación. Gran parte de nuestra ocupación proviene del miedo a que deberíamos estar haciendo más, a que nos estemos perdiendo algo, a que ya no somos suficientes. Pero sí somos suficientes, no necesitamos más, no nos estamos perdiendo nada . Así que podemos dejar de lado muchas actividades innecesarias y centrarnos en hacer lo que nos gusta, dándonos el espacio para disfrutar de una vida plena.
Todo esto son solo algunos rasguños en la superficie de una vida plena, pero te da una idea de lo que podría ser. Y la verdad es que, una vez que aprendes el simple truco de la satisfacción, es en realidad una imagen de lo que ya es. Solo necesitas dejar atrás los miedos y ver lo que ya está aquí.
Conténtate con lo que tienes; regocíjate con las cosas como son. Cuando te das cuenta de que no te falta nada, el mundo entero te pertenece. ~Lao Tzu
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4 PAST RESPONSES
This article reminds me of what Dalai Lama said: "Happiness can be achieved through the systematic training of our hearts and minds, through reshaping our attitudes and outlook." Thanks for sharing with us.
Awesome article!
Needed to hear that today. Thank you!
A man once told The Buddha, "I want happiness."
The Buddha replied, "First remove the 'I', that's ego." Then remove the 'want', that's desire.
Then all you're left with is 'happiness'.