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El Lugar más Seguro De Mi Vida Fue Un Costco.

[Una advertencia antes de comenzar: este texto incluye una mención de agresión sexual.]


Durante mucho tiempo, mi "espacio seguro" fue un Costco.

Dejé Google y acepté un trabajo como gerente de proyectos en el Departamento de Bomberos del Condado de Santa Clara. Tenía poco más de veinte años. El trayecto desde mi casa era terrible: 45 minutos sin tráfico, 2 horas con tráfico, y esto era en el Área de la Bahía antes del teletrabajo, así que siempre había tráfico. Para pasar la hora punta, iba a Costco. Recorría los pasillos, probaba las muestras y, a veces, compraba una bolsa de papas fritas para llevar a casa.

Solo ahora, mirando hacia atrás, me doy cuenta de que no solo estaba esperando a que pasara el tráfico. Estaba triste, agotada y deprimida, y aún no sabía cómo expresarlo. Costco era uno de los pocos lugares donde me sentía segura. Era cálido y luminoso, no había mucha gente y nadie me pedía nada. Podía simplemente ser yo misma.

Miro hacia atrás y creo que mi amor por Costco, ese espacio seguro que sentía, probablemente ahí fue donde empezó todo.

En aquel momento no lo sabía, pero estaba en medio de mi futuro.

El agua en la que nadé

Soy la menor de tres hermanos, la única chica, con dos hermanos que son 6 y 9 años mayores que yo. Mis padres son inmigrantes y, como muchos padres inmigrantes, tenían expectativas muy altas sobre mí; de esas que surgen del deseo de brindarle a tu hijo todas las ventajas posibles en un país donde te has esforzado mucho para construir una vida.

Cuando me iba bien, el mensaje solía ser que podía hacerlo mejor. Ese era el ambiente en el que me desenvolvía. Ahora entiendo que era una forma de amor y de querer que estuvieras bien. En aquel momento, lo sentía principalmente como presión y como si no fuera suficiente. Aún no lo sabía, pero esa sensación —la de tener que ganarme el derecho a ser suficiente— me acompañaría a todas partes.

Mis padres me dieron algo por lo que estoy profundamente agradecida: me permitieron experimentar de todo cuando era niña. Bailar, patinar sobre hielo, jugar al fútbol, ​​hacer karate, nadar, jugar al baloncesto, tocar el piano... cualquier cosa que me despertara curiosidad, me daban la oportunidad. Más adelante, descubrí que soy una persona somática, que aprende haciendo, y toda esa exposición temprana me hizo infinitamente abierta. Quizás sea parte de la razón por la que he aprendido que nunca dejaré de reinventarme.

También me pusieron en una vía rápida antes incluso de que yo supiera que existía. A los 4 años ya estaba en una escuela privada, obligada a memorizar cosas que no entendía, llorando porque era difícil. Para sexto grado, ya estaba tomando clases en el colegio comunitario local: piano, arte, el tipo de clases que luego se convertían en créditos universitarios.

A los 18 años, sufrí una agresión sexual. En aquel entonces no sabía cómo expresarlo, así que hice lo que mejor sabía hacer: seguir adelante. Mirando hacia atrás, eso fue lo que impulsó mi terapia. No Google. No vivir en casa. Esto.

Cuando llegué a la Universidad de California, Davis, ya había cursado la mitad de la carrera. Me gradué y empecé a trabajar en Google a los 20 años.

Desde fuera, parecía una persona muy exitosa. Por dentro, a menudo me sentía rezagada, siempre corriendo para alcanzar a mis hermanos, diez años mayores que yo, y cargando con algo que aún no le había contado a nadie.

La cosa brillante que se rompió

Mi primer trabajo en Google fue revisar currículums; esto fue antes de la IA. Hablaba mucho, y al cabo de un año, cuando el equipo de Google X empezó a contratar para un puesto secreto, alguien dijo: "Claudia habla mucho, sería genial en ese equipo". Así fue como me convertí en embajadora de marca de Google Glass, cuando todavía era un proyecto secreto. Llevábamos las Glass a todas partes y se las mostrábamos a todo tipo de gente: una experiencia bien financiada, surrealista y, sinceramente, pura alegría.

Y entonces me despidieron.

Despidieron a todo el equipo; de los 40 que éramos, nos quedamos unos 10. Pero a los 23 años, no lo sentí como una decisión empresarial. Lo sentí como la prueba de que, una vez más, no era suficiente. La misma sensación que tuve de joven y a los 18.

Me despidieron un viernes y para el lunes ya tenía un nuevo trabajo: un mentor de mis tiempos en UC Davis me incorporó directamente al departamento de bomberos. Esa fue la tónica de mis veinte años: seguí cambiando de trabajo y asumí que eso significaba que todo iba bien.

Despedido el viernes, trabajo el lunes. Sigue adelante. No te detengas lo suficiente como para sentirlo. Llevo corriendo así desde los 18 años.

Así que no me detuve.

Buscando algo más grande que yo

Finalmente volví a Google, esta vez en ventas. No se me daba mal, pero no me apasionaba. Creo que fue entonces cuando comprendí que el horario de oficina tradicional nunca sería para mí. Me sentía como si me hubieran esposado. La misma presión y las mismas esposas que sentí durante mi infancia.

Así que renuncié.

Entré en un programa de trabajo y estudio en Big Sur. Y entonces la naturaleza intervino. Hubo una avalancha, las carreteras se cerraron y el programa se canceló. Ya había renunciado a Google sin un plan B. Me sentía desesperado.

Pero no creo que haya sido casualidad. En ese espacio abierto, empecé a dar clases de yoga. Empecé con la terapia. Empecé a hacer voluntariado. Empecé a explorar diferentes religiones. Buscaba algo más.

Y gracias a un amigo que conocí en un templo budista, llegué a Karma Kitchen.

Karma Kitchen es un restaurante gestionado por voluntarios donde, al final de la comida, la cuenta es cero. Es un experimento de generosidad solidaria: te invitan a hacer lo mismo por otra persona.

Me encantó. No paraba de volver.

Allí encontré Awakin Circle, donde aprendí a sentarme en silencio, a estar conmigo misma y a compartir un espacio. Para alguien que no podía parar de moverse y se sentía fracasada si lo hacía, fue una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida.

"Siempre estás aquí, haz algo"

Luego llegó la COVID y no pude enseñar yoga como me gustaba. Por esa época, encontré una mentora que, al enterarse de que tenía formación clásica de pianista, me preguntó por qué no daba clases de piano. Le conté que lo había hecho a los 18 años, pero que lo dejé cuando entré a la universidad.

En agosto de 2022, reabrí el estudio de música de Claudia, donde ahora imparto clases a 10 alumnos de entre 6 y 70 años.

Ese invierno, mientras mis alumnos estaban de vacaciones, me encontré yendo a Costco de cuatro a seis veces por semana, hasta el punto de conocer al personal. Uno de los gerentes me preguntó: «Claudia, siempre estás aquí, ¿por qué no haces algo?». Le respondí: «¿Hacer qué?».

Esa noche, mientras navegaba por las redes sociales, me topé con mi comediante favorita, Anjelah Johnson: "Me acerco a la edad en la que empezaré a comprar mi ropa en el mismo sitio donde hago la compra. Si me dicen que no, me encontrarán en Costco".

Tomé ese audio y me grabé probándome ropa en Costco. Seguí probándome cosas y así nació Costco Claudia .

Las mamás que nunca tuve

Cuando Costco Claudia empezó a crecer, me di cuenta de que la gente al otro lado de la pantalla me apoyaba de maneras que nunca antes había experimentado. Al principio, compartía todo: mis problemas de salud mental, mi trastorno disfórico premenstrual (TDPM), mis rupturas amorosas. Publicaba fotos de las patatas fritas de Costco que comía porque estaba triste por una ruptura, y la gente me escribía preguntándome quién me había roto el corazón.

Las rupturas amorosas siempre habían sido mi detonante: sufrí una agresión sexual a los 18 años que nunca le conté a nadie, y me he estado recuperando en terapia en silencio durante todos estos años. No esperaba lo sanador que sería que miles de desconocidos solo quisieran verme feliz. No lo sabían entonces, y todavía no lo saben, pero no se trataba solo de superar una ruptura. Me estaban llevando, con delicadeza, hasta una parte de mí que había estado sola durante mucho tiempo. Y por un instante, ella no lo estuvo.

Miles de ellas. Amables, protectoras, divertidas. Solía ​​decir que es como si todas las madres que nunca tuve, y ahora hay diez mil, presentes no por obligación, sino por gusto. Sigo respondiendo a todos y cada uno de los mensajes. A todos los mensajes directos.

La gente me manda fotos de sus perros y sus hijos; una mujer de Idaho incluso se ofreció a presentarme a su hijo cuando estaba pasando por una ruptura. Tengo conversaciones sinceras con desconocidos que ya no lo son, que a veces se sienten más como familia de lo que deberían. Estuvieron ahí para mí en algunos de mis momentos más difíciles. Y como alguien que sabe perfectamente lo que es sentirse solo, significó muchísimo para mí. Así que mis mensajes directos siguen abiertos. Siempre. Es lo mínimo que puedo hacer por las personas que me ayudaron a sanar una parte de mí que ni siquiera sabía que necesitaba sanar.

Soy lo que soy, y es bastante agradable.

No habría podido lograr nada de esto sin agradecer a mis padres por el apoyo que me brindaron. Mi padre era agente de seguros y asesor financiero, y mi madre, ingeniera de software. Además de sus altos estándares, me dieron una base sólida: cómo ahorrar, cómo administrar mi presupuesto, cómo invertir. Al vivir en casa durante años después de la universidad, no tuve que preocuparme por el alquiler mientras me encontraba a mí misma, y ​​esa estabilidad fue lo que me permitió dedicarme al trabajo que me apasiona.

Hay un artículo de CNBC sobre mí con un titular que dice que ahorré dinero viviendo en casa durante 12 años y no me arrepiento. A la gente le encanta ese titular, y en gran parte es cierto. Pero cuando les pedí que lo cambiaran, se negaron. Para mí, la vida no es tan simple. Ahorré dinero, construí mi libertad Y también tuvo un costo oculto que aún estoy superando en terapia 10 años después. Ambas cosas son reales.

Lo que ese artículo de CNBC no pudo captar es que la terapia nunca se trató realmente de dinero o independencia. Se remontaba a cuando tenía 18 años, a algo que cargué sola durante mucho tiempo antes de poder expresarlo con palabras. Y de la manera más extraña e inesperada, parte de la sanación más profunda provino de mi comunidad de Costco, miles de desconocidos en línea que solo querían que fuera feliz, que no tenían idea de que estaban sanando una parte de mí que nunca le había contado a nadie.

La mayoría de los días estoy bien. Hay noches, fuera de cámara, en las que estoy un poco triste. He dejado de pensar que eso significa que algo anda mal conmigo. Me doy cuenta de que simplemente soy... humana.

Si ahora mismo te encuentras en una situación de incertidumbre —sin saber cuál es tu propósito, sintiéndote extraño, esperando que tu vida se estanca— no tengo una respuesta sencilla. Lo que he aprendido es que la vida está en constante cambio. El verdadero trabajo consiste en cultivar la resiliencia interior: seguir adelante, reinventarte constantemente y brindarte la comprensión que quizás no te han dado.

Mirando hacia atrás, la motivación que mis padres me inculcaron es la misma que me ayudó a construir la vida que tengo hoy. Me impulsaron porque querían que lo tuviera todo. Y en muchos sentidos, lo he conseguido.

Pero también me arrebataron algo a los 18 años, sin mi consentimiento, y durante mucho tiempo cargué con eso sola, junto con una vergüenza y una culpa que nunca me correspondieron. Lo que tuve que aprender por mí misma, lo que hice mío, es que ser suficiente nunca fue algo que nadie pudiera quitarme. Solo algo que yo tenía que aprender a darme a mí misma.

Si has pasado por algo así —sea lo que sea que signifique "esto" para ti— quiero que sepas: no fue tu culpa. No le debes tu historia a nadie, y no hay un plazo fijo para sanar. Pero cuando estés listo/a —aunque sea en silencio, incluso solo para ti— también mereces esa comprensión.

No encontré esa gracia escalando posiciones. La encontré en un almacén de Costco, probándome ropa que jamás pensé comprar. La encontré respondiendo mensajes directos a desconocidos que se convirtieron en familia. La encontré en clases de piano con niños de 6 y 70 años, en silencio en Awakin Circle, siendo honesta aquí incluso cuando mis ojos están borrosos de tanto escribir. La encontré siendo exactamente quien ya era. Y de alguna manera, la gente me ha querido por ello. Porque he aprendido a quererme a mí misma.

Eso es lo que quiero que sepan hoy, más que cualquier otra cosa que haya compartido aquí.

Eres suficiente. No estás solo/a. Y mis mensajes directos siempre están abiertos.

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COMMUNITY REFLECTIONS

31 PAST RESPONSES

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Philippe Aug 6, 2026
Hello Claudia, thank you so much for sharing your story. it rippled all the way to France, brought both smiles and tears to my eyes and my heart.
I lived in the Bay area before and during covid, worked in Tech there, I recognize this commute you describe, and had my share of bumps on the road with both amazing and toxic work behaviors and burn outs. Still healing here, and on the path of learning that I am enough, learning to love myself and to love life whatever it sends me.
The Santa Clara awakin circle, has been and is still a blessing.
Thanks again Claudia, wishing you the best.
WIth smiles,
Philippe
Reply 1 reply: Claudia
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Claudia Chee Sep 5, 2026
Philippe, thank you so much for sharing your reflections, I'm genuinely moved it rippled all the way to France. What a kindred spirit you sound like. Sounds like the Bay Area (and tech) leaves its mark on all of us who've passed through. Wishing you continued gentleness on your path of learning that you are enough- that's a lifelong practice (one im also still working on), and it sounds like you're doing it beautifully. Sending you peace and warmth from here.
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MiMi Jul 26, 2026
Your story could have been written by thousands of girls but only you were brave enough to publish it. You are a beautiful example of finding acceptance within your soul. Thank you for writing my life and caring about me.
Reply 1 reply: Claudia
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Claudia Jul 26, 2026
Oh, you are so kind. I'm so grateful it resonated and hope it helps many women and girls know they arent alone. Thank you for being here with me Mimi
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Sherry Jul 26, 2026
Thank you for writing this, Claudia. You are an inspiration to remind ourselves we are enough and to give ourselves grace. God bless you.
Reply 1 reply: Claudia
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Claudia Jul 26, 2026
I hope we always remember we are enough as we are. Thank you for your kind words, Sherry.
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Lyn Jul 26, 2026
What a heartfelt honest story. Love it! Keep it going coz I love Costco Claudia!! I LOVE COSTCO myself!!
Reply 1 reply: Claudia
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Claudia Jul 26, 2026
Haha love you right back Lyn
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Dana from Altadena Jul 26, 2026
I don't open up to complete strangers and especially on social media but through your IG stories your realness came thru. Sharing with you my tragedies, especially the most recent one, helped me in a way you'll never know. You're a beautiful soul Claudia.
God Bless You
Reply 1 reply: Claudia
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Claudia Jul 26, 2026
Oh Dana, you are so wonderful. Thank you for opening up and helping me be there with you. Your courage doesnt go unnoticed and I'm so grateful youre doing better. Wishing you always much peace and love.
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Eric Jul 25, 2026
I had no idea about the assault and I’m forever grateful to be the one who hired you for the fire dept. BTW, you executed perfectly what was assigned and staff loved you there. I’m also sooooo happy you have found your groove. Every part of you online is the authentic you and you laugh…. OMGosh it’s super cute and makes you… you. Love you Claudia! Hugs!
Reply 1 reply: Claudia
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Claudia Jul 26, 2026
Yes, you saw me in ways I never was able to see myself. I was so young, only 22. Thank you for the opportunity, Eric. Youre a life-saver. Forever grateful for you. Love you too!
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Cathy J Jul 25, 2026
Thank you for writing this so beautifully and from the heart ❤️
Reply 1 reply: Claudiaa
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Claudiaa Jul 26, 2026
It was so therapeutic for me, in ways you'll never know. Thank you for reading Cathy.
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Angie Jul 25, 2026
Love this! I follow Claudia and she is a delight. I am sure this article will help many people that have gone through a similar experience. Good job!
Reply 1 reply: Claudia
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Claudia Jul 26, 2026
Oh I hope it does. Thank you for being here Angie! Youre a light.
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K Mettler Jul 25, 2026
Much love, Claudia. I truly didn’t want to stop reading. On top of all your many talents, you’re a captivating writer. I really appreciate you sharing and I’m rooting for you and myself- to keep giving ourselves grace.
Reply 1 reply: Claudia
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Claudia Jul 26, 2026
You are the kindest my dear. I had a bit of AI help, but the flow of words seem to come to me in ways I can't describe, especially when sharing such a deep, vulnerable part of myself. Thank you for being here for it all. So much love to you.
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Cristina R. Jul 25, 2026
God Bless You Claudia. ❤️❤️❤️
Reply 1 reply: Claudia
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Claudia Chee Sep 5, 2026
Love you, thank you Cristina
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Ken Weeks Jul 25, 2026
Thank you!
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Suzanne Wilson Jul 25, 2026
Well said and go you! Beautiful ❤️
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Kristin Pedemonti Jul 25, 2026
Thank you Claudia for sharing your story. It is in sharing our stories that another layer of healing happens and we feel less alone. PS. I volunteered at Karma Kitchen in Washington DC starting summer 2013 through 2015 maybe part of 2016 too. 🙏
Reply 1 reply: Claudia
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Claudia Chee Sep 5, 2026
Thank you for taking the time to read and reflect on it, Kristin. I must've read this 100 times and cried each time I did. Sharing has healed me in so many ways. Appreciate you being here, yay for Karma Kitchen
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Goldie M. Jul 25, 2026
Thank you for your vulnerability and sharing this side of you. You are an inspiration. I love following Costco Claudia! I’m glad the followers are kind. You are so fun and a joy.
Reply 1 reply: Cl
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Cl Jul 26, 2026
Oh Goldie- so happy to have you here with me. Thank you for being a loyal follower and taking the time to read this. More to come!
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Rick Jul 24, 2026
Beautiful. Thank you for writing this.
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Ruth H. Jul 24, 2026
I loved this! Thank you for your honesty and vulnerability. We all need to hear this beautiful message often!
Reply 1 reply: Claudia
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Claudia Jul 26, 2026
Aww thank you so much Ruth. Yes so necessary
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Tina Galhaut Jul 24, 2026
This is beautiful. Thank you so much for sharing your story and reminding everyone that we are enough. Right now. May peace be with you Claudia.
Reply 1 reply: Claudia
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Claudia Jul 26, 2026
Yes, its easy to forget sometimes, especially when life throws you many curveballs. Love you Tina.