
Los invito a sentarse conmigo bajo la amplia sombrilla de la vieja higuera que plantaron detrás de esta casa antes de que naciéramos. A nuestro alrededor, la vida se abre paso: los naranjos están cubiertos de brotes blancos que, suavizados por la lluvia de ayer, desprenderán el aroma embriagador que siempre me recuerda nuevos comienzos y bodas. Es el momento perfecto para visitarlos.
Quiero recordarte una forma de pensar y ofrecerte el regalo de una práctica. Ambas me han ayudado a transitar el tumultuoso camino de aprender a vivir la vida que amo y a amar la vida que vivo.
Te pido que recuperes lo que quizás se haya convertido en un hábito polvoriento y entumecido, y lo transformes en una práctica para abrirte a una nueva vitalidad. No hay tiempo para charlas triviales ni para conversaciones medianas. En cambio, experimentemos lo que implica abrir nuestras mentes al asombro. Te invito a leer el siguiente párrafo, luego a hacer una pausa y a probar esta práctica por ti mismo.
Paso 1
Junta tus manos sobre tu regazo como lo has hecho desde que eras niño, como lo hacías cuando te enseñaban a “prestar atención”.
Paso 2
Presta atención a tus manos y observa cómo las doblaste. ¿El pulgar derecho está doblado sobre el izquierdo o viceversa?
Paso 3
Despliega tus manos.
Paso 4
Vuelve a doblar tus manos en el sentido opuesto, no habitual (si la derecha está sobre la izquierda, entonces coloca la izquierda sobre la derecha, etc.).
Paso 5
Alterna entre la forma habitual y la no habitual mientras te preguntas: ¿Cuál te resulta más incómodo? ¿Cuál te resulta más seguro? ¿Cuál te resulta más vital?
La primera vez que hice esto, me sorprendió descubrir que la forma habitual me hacía sentir tan segura que apenas notaba que tenía las manos ahí. Estaban insensibles. La forma no habitual era mucho más incómoda, pero también más viva. En sí misma, esa ha sido una lección importante: para sentirme más viva, necesito permitirme sentirme un poco incómoda. Aún más importante fue lo que noté en el tercer paso: la incertidumbre que existe después de desplegar las manos y soltar la comodidad del hábito, antes de volver a desplegarlas hacia la nueva posibilidad. El tercer paso es el lugar donde puede crecer la capacidad de asombro.
El asombro es cómo abrimos la mano del pensamiento. Puede sacar nuestras mentes del fango de la resignación racional y abrirlas a un viaje relacional lleno de perspicacia. El asombro es el lugar donde los prejuicios se desvanecen y nuestra capacidad de percibir la vida aumenta. Sabes cómo hacerlo desde niño.
Una advertencia: A medida que tu mente se abre y tus pensamientos empiezan a divergir entre posibilidades, podrías experimentar lo que comúnmente se llama "confusión". De joven, la confusión no te importaba más de lo que te importaba que se te notara la barriga después de comer demasiado. Pero muchos nos avergonzamos cuando estábamos confundidos.
¿Recuerdas un momento de hace mucho tiempo, quizás antes de ir a la escuela, cuando intentabas descifrar algo, pero tu mente se atascó y te diste por vencido? Quizás empezaste a tararear o silbar, a trazar patrones en la tierra o a garabatear "sin pensar" en un papel, olvidándote de todo, o eso parecía, hasta que ¡pum!, llegó la comprensión. Ese "pum" fue un destello de comprensión, una revelación tras un colapso, que ocurre cuando una pequeña parte de tu cerebro se ilumina como una estrella fugaz en un cielo oscuro.
Tú y yo estamos programados para adentrarnos en lo desconocido y transformar el caos en posibilidades ingeniosas. Es nuestro derecho de nacimiento. Y es tan sencillo como volar una cometa. No tienes que saber nada ni ser nada. Aquí tienes algunas preguntas para ayudarte a lanzar la cometa de tu mente al viento. Elige una y deja que la cuerda se extienda hacia una fantasía:
¿Qué pasaría si todos los que te precedieron, todos los que oraron por ti, todos los que te amaron, todos los que esperaban que algún día existiera alguien como tú ...? ¿ Qué pasaría si todos estuvieran detrás de ti ahora? ¿Qué pasaría si pudieran sentir, oír y ver el mundo a través de ti en este momento?
Si la Vida le hiciera una promesa al mundo en el momento en que naciste, ¿cuál sería?
¿Qué sucede cuando imaginas que estás sentado y quieto, sosteniendo en una de tus manos un desafío que estás enfrentando actualmente y en la otra toda la sabiduría de tu vida, mientras aprenden a abrirse y bailar juntas?
Te invito a recordar que has incursionado en esta forma de imaginar posibilidades toda tu vida. El asombro es una peregrinación hacia lo más original y brillante de ti.
COMMUNITY REFLECTIONS
SHARE YOUR REFLECTION
1 PAST RESPONSES
This is what I, the unconventional yoga teacher in public high school, offer my students, and it is my distinct pleasure to be present when these youngsters begin to actively wonder, become confused, and then are gently guided to connect once again to their brilliance...