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Profundizando Nuestra Comodidad Con La Incertidumbre

No necesitas saber con precisión qué está sucediendo ni hacia dónde se dirige todo. Lo que necesitas es reconocer las posibilidades y los desafíos que ofrece el momento presente, y afrontarlos con valentía, fe y esperanza.
~ Thomas Merton

Solía ​​conciliar el sueño repitiendo una pequeña mantra que me ayudaba a pasar de días ajetreados a la tranquilidad de la noche: « No hay nada que hacer, ningún lugar adonde ir, nada que saber ». Sentirme más cómoda con la incertidumbre siempre me tranquilizaba y me aseguraba que podía descansar y desconectar de planificar y resolverlo todo. Parecía que mi cuerpo me seguía adondequiera que me llevara la mente, y así podía sumergirme en el dulce abrazo del sueño.

En nuestra vida cotidiana, existen innumerables formas de incertidumbre: muchas más cosas que desconocemos que las que conocemos. Objetivamente, esto podría ser motivo de gran alegría, asombro y aceptación. Podríamos sentirnos aliviados y agradecidos de no tener que aferrarnos perpetuamente al timón, capitanear el barco, dirigir nuestras vidas. Hay mucho por descubrir que puede sorprendernos, mucho a lo que podemos entregarnos con gratitud, mucho permiso para soltar nuestra necesidad de saber o controlar lo que sucederá. Y, sin embargo, cuando experimentamos la presencia de la verdadera incertidumbre en nuestras vidas, puede resultar desconcertante. Va en contra del condicionamiento que la mayoría de nosotros hemos interiorizado: que no saber es amenazante, que debe ocultarse o superarse, resolverse o solucionarse lo más rápido posible.

Para todos los que vivimos ahora y para todos los que alguna vez vivieron, nos une la idea de que la vida nos invita a sumergirnos una y otra vez en el misterio. No hay garantías, solo exquisitas incógnitas. No sabemos con exactitud cómo ni cuándo moriremos, y no existe una fórmula única para vivir plenamente. No sabemos cómo se desarrollará la vida, ni en su gran esquema ni en sus detalles, y no podemos controlarla casi por completo. Esta libertad de control puede, por un lado, reducir nuestra perspectiva al tamaño de un puño o, por otro, entregarnos a la mirada del cosmos, según cómo afrontemos la vida en cada momento. Gran parte de nuestra libertad reside en cultivar una mayor perspectiva sobre la convivencia con la incertidumbre, siempre que podamos.

Cuando practicamos la gratitud, creamos un espacio acogedor para la sorpresa de la incertidumbre, sabiendo que llega de forma natural en cada uno de esos momentos en que realmente no damos nada por sentado. Sin expectativas, la vida es una sucesión de sorpresas. La naturaleza exacta de las sorpresas que llegan a nuestras vidas no depende de nosotros, pero la naturaleza de nuestra respuesta a la sorpresa sí es nuestra y solo nuestra. Cada vez que nos soltamos y acogemos la vida en lugar de aferrarnos a nuestras ideas sobre ella, recibimos refuerzo por nuestra disposición a rendirnos a la inmensidad en lugar de intentar resistirnos. Las recompensas de este cambio están siempre a nuestro alcance y hacen que los riesgos valgan la pena, ya que nos brindan los dones de una mayor tranquilidad, resiliencia y alegría. Al enfrentarnos al mundo incierto con una presencia más agradecida y confiada, nuestra vida interior y espiritual se enriquecen de manera incalculable. Como dice el Hno. David Steindl-Rast: «La profunda confianza en la vida no es un sentimiento, sino una postura que se adopta deliberadamente. Es la actitud que llamamos valentía».

Parece que nos beneficiaría aprender a incorporar más intenciones y oraciones, como las que usamos para conciliar el sueño por la noche, a nuestra forma de estar plenamente despiertos durante el día. Por la noche, nos adentramos en la incertidumbre del sueño animando a nuestra mente a vivir plenamente el presente, a soltar, a confiar, a rendirse. Quizás si nos permitiéramos recordar esta práctica de liberación —que en realidad, a menudo, no hay nada que saber— en la plenitud de nuestros días, nos sentiríamos más receptivos a la vida, y la vida, infinitamente, más receptiva a nosotros.

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COMMUNITY REFLECTIONS

3 PAST RESPONSES

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Carolyn Johnson Nov 7, 2020

Easier said than done, for me, yet something I want to strive for.

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Kristin Pedemonti Nov 5, 2020

So much yes to the power of surrender, to embrace uncertainty as the potential for possibility rather than fear. ♡
And we breathe.
And we wait.
And, together, we get through

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Patrick Watters Nov 5, 2020

Much of worth and good to ponder and ultimately surrender to in wordless prayers of the heart. }:- a.m. 🙏🏽♥️