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Siete Maneras De Inspirar La sanación después De Un Desastre

Cuando era adolescente y crecí en las afueras de Nueva York, mi madre era una gran fanática de la música country y western. Recuerdo las quejas colectivas de mi hermano Bret y mías mientras nos llevaba a nuestros amigos y a nuestras actividades extraescolares al son de lo que yo entendía como el acento montañés. Una de las canciones favoritas de mi madre trataba sobre qué hacer ante los desafíos de la vida. La letra era sencilla: "No hay caballos fáciles, pero tienes que aprender a montar". Mamá nos lo recordaba a menudo.

Muchos años después, Bret y yo vivíamos en Nueva York el 11-S. Después, nuestros padres nos rogaron que nos mudáramos a las afueras, donde esperaban que estuviéramos a salvo. Para Bret y para mí, dejar Manhattan no era una opción; era nuestro hogar. Se sucedieron semanas de tensas discusiones familiares. Mis padres presionaron por la seguridad y contra la nueva amenaza terrorista. Bret y yo nos mantuvimos firmes en nuestra negativa a que nos expulsaran de la ciudad que amábamos.

Desde el 11-S hasta el vuelo 370 de Malaysia Airlines, el terremoto de Chile, el aluvión de lodo de Washington y los asesinatos de Fort Hood (en ambas ocasiones), las noticias de una comunidad sacudida por la tragedia nos recuerdan constantemente nuestra vulnerabilidad colectiva. ¿Quiénes somos como individuos después de estas calamidades? ¿Quiénes somos como comunidad cuando se rompen los límites de la civilidad, la seguridad y la certeza? Las secuelas de tales traumas y las respuestas a estas preguntas nos ofrecen oportunidades para participar, explorar y expandir nuestra fortaleza tanto independiente como colectiva, incluyendo oportunidades para:

1. Reconocer las diferencias. No todos reaccionan a la tragedia de la misma manera. Las respuestas individuales al trauma generalmente se dividen según el género: los hombres tienden al aislamiento; las mujeres se involucran en lo que los investigadores llaman "cuidado y amistad"; es decir, a las mujeres les gusta reunirse y conectar, a diferencia de la tendencia masculina a retirarse a un espacio privado. Ofrecer opciones comunitarias que apoyen ambas necesidades anima a cada persona a participar en su propio proceso natural.

2. Mirar atrás. Para algunos, el primer paso para superar el trauma es mirar atrás: observar, estudiar y catalogar lo ocurrido. Las actividades que fomentan el diálogo, la búsqueda de hechos, la construcción de historias y la investigación ofrecen maneras para que los miembros de la comunidad colaboren en tareas que pueden ayudar a comprender una tragedia.

3. Enfoque hacia el futuro. Otros se recuperan evaluando qué hacer ahora y más adelante. La resiliencia, la esperanza y la liberación surgen de tomar decisiones y acciones que generan cambios y reducen el miedo. Invitar a las personas a participar en actividades, funciones y programas que proyectan hacia el futuro no solo les ayuda a procesar el trauma, sino que también fortalece el renacimiento de la comunidad en su conjunto.

4. Promover la educación. Un estudio realizado tras el 11-S reveló que quienes recibieron 30 minutos de capacitación sobre trauma (definiendo el trauma, sus efectos y los probables síntomas postraumáticos) lograron ser mucho más resilientes y evitar los síntomas que quienes no recibieron capacitación o solo recibieron terapia. La capacitación sobre trauma puede activar la resiliencia individual, que se comparte y se extiende a través de la conexión con la comunidad.

5. Honra lo perdido. En el corazón del duelo se encuentra el dolor de perder a alguien o algo querido. Ya sea física, emocional o filosófica, merece un lugar central, no solo en los momentos sombríos, sino también en los que reafirman la vida. La idea es crear un evento o experiencia diseñado no para centrarse específicamente en la pérdida, sino para destacar el aspecto del amor. Una forma de facilitar el proceso de dejar ir es mediante la creación de un ritual público inspirador que celebre el amor; un evento como un concierto, por ejemplo, que se centre en cómo el amor perdura.

6. Define una intención de sanación. Superar un evento traumático no se trata solo de superar la crisis, sino de elegir cuál será el resultado final saludable. Crear un plan para la renovación y reconstrucción comunitaria comienza con la simplicidad de la previsión y la construcción de una visión: "Queremos _________ porque ___________ para que ____________". Completar los espacios en blanco con detalles relacionados con cómo se procesará el pasado, se afrontará el presente y se creará el futuro activa la creatividad, la flexibilidad y la energía colectiva que pueden canalizarse hacia acciones de sanación.

7. Crear deliberadamente una identidad postraumática. Las comunidades se definen por su expresión colectiva, la cual puede cambiar drásticamente después de un trauma. Abrir conversaciones saludables sobre cómo la comunidad desea ser conocida, percibida y recordada en relación con un momento traumático fomenta decisiones que moldean políticas y procedimientos para desarrollar estrategias que permitan a comunidades enteras encontrar rumbo, dinamismo y familiaridad.

Fortalecer los lazos culturales puede influir drásticamente en la recuperación. Tras el terremoto de Haití de 2010, numerosos profesionales de la salud mental estadounidenses, con buenas intenciones, se congregaron en el país para ayudar a los sobrevivientes a procesar el trauma. Sin embargo, debido a las diferencias culturales, sus métodos resultaron inútiles. Los haitianos preferían el baile, el canto y el consuelo de sus ministros a los métodos basados ​​en la evidencia que los profesionales estadounidenses intentaban introducir.

Cada persona responde al trauma de forma individual y su proceso de recuperación es único. Sin embargo, en el punto medio, nos encontramos dentro de los límites de la cultura bien definida de nuestra comunidad. En este espacio, podemos crear experiencias significativas que permitan a cada persona encontrar maneras de liberar el dolor presente y, al mismo tiempo, iniciar el proceso de conexión con un nuevo futuro.

“Tienes que aprender a montar.”

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