EL ARTE Y LA DISCIPLINA DE VER CON COMPASIÓN
POR C. PAUL SCHROEDER
Este artículo de C. Paul Schroeder es un extracto adaptado del capítulo de Practice Makes Propósito: Seis prácticas espirituales que cambiarán tu vida y transformarán tu comunidad, publicado por Hexad Publishing, septiembre de 2017.
En todo nuestro país, en todo el mundo, la polarización de opiniones va en aumento. Personas de diferentes partidos políticos analizan los mismos hechos y extraen conclusiones radicalmente distintas. Los bandos opuestos combinan la misma información en diferentes imágenes y luego se atacan mutuamente, gritando: "¿Ven? ¿Ven? ¡Aquí está la prueba de que nosotros tenemos razón y ustedes están equivocados!". Nos distanciamos cada vez más, y el tenso tejido de nuestra democracia comienza a desgarrarse.
Esta dinámica, sin embargo, no se limita al ámbito político. Se manifiesta incluso en nuestras relaciones más íntimas. En mis interacciones con mis seres queridos, a menudo pienso: «Estás tan claramente equivocado en esto, ¿por qué no te das cuenta?», o «Tengo todo el derecho a estar enojado después de lo que hiciste», o «Si tan solo siguieras mi consejo, estarías mucho mejor». Esto suele ocurrir porque invento historias para respaldar mis suposiciones, combinando selectivamente los detalles para crear una imagen que me convenga. Y cuando estas historias son cuestionadas, me empecino y discuto con mis seres queridos.
Profetas y sabios de todas las generaciones han coincidido en un punto: la forma en que vemos determina lo que vemos y lo que no. Así que, si queremos sanar las divisiones en nuestro país y en nuestros hogares, debemos aprender una nueva perspectiva.
La práctica espiritual de la Visión Compasiva nos permite crear espacio para historias diferentes a las nuestras y despertar la curiosidad y el asombro hacia quienes no ven el mundo como nosotros. Es la primera de seis prácticas descritas en mi nuevo libro, "La Práctica Hace Propósito: Seis Prácticas Espirituales que Cambiarán tu Vida y Transformarán tu Comunidad" . El siguiente extracto es una breve introducción a la Visión Compasiva, con algunas sugerencias prácticas para empezar a usarla de inmediato.
CÓMO PRACTICAR LA VISIÓN COMPASIVA
Para terminar con el ciclo de juicio se requiere la Visión Compasiva, la primera y más fundamental de las Seis Prácticas Espirituales. La Visión Compasiva es un compromiso constante de vernos a nosotros mismos y a los demás con aceptación total e incondicional, sin excepciones. Estos son los pasos básicos:
1. Observa tu incomodidad. Presta atención cuando algo te incomode o te parezca doloroso, desagradable, aburrido o molesto. No intentes arreglar ni cambiar nada. Simplemente obsérvalo.
2. Suspende tus juicios. Resiste la tentación de decidir de inmediato si algo está bien o mal, o si te gusta o no. No culpes ni te avergüences ni a ti mismo ni a los demás.
3. Siente curiosidad por tus experiencias. Empieza a cuestionarte sobre ti mismo y sobre los demás. Por ejemplo, intenta preguntarte: "¿Por qué me molesta tanto esto?" o "¿Qué te parece?".
4. Observa con profundidad con la intención de comprender. Aborda tus experiencias con una mentalidad flexible y procura mantenerte abierto a nueva información y explicaciones alternativas.
LOS DOS MOVIMIENTOS DE LA VISIÓN COMPASIVA
El primer movimiento: reconocer la diferencia
La Visión Compasiva consta de dos movimientos, ambos codificados en la prescripción espiritual universal que conocemos como la Regla de Oro: tratar a los demás como te gustaría ser tratado en su lugar. El primer movimiento de la Visión Compasiva consiste en reconocer la diferencia entre nosotros y los demás. Esto significa ver a los demás como verdaderamente otros: son individuos distintos con sus propias experiencias, preferencias y ambiciones.
Centrarnos en nuestras diferencias puede parecer contradictorio al principio, porque solemos pensar que la compasión difumina la distinción entre nosotros y los demás. Pero si no reconozco ni respeto la diferencia entre tú y yo, te impondré mis creencias, valores y objetivos, y me dejaré llevar por el resultado de tus decisiones. Actuaré como si mi historia también fuera la tuya. Siempre que intento controlar el comportamiento de los demás o gestionar sus decisiones, lo interpreto como una señal de que me cuesta separarme de ellos. Cuando noto que esto ocurre, me resulta útil repetirme esta sencilla máxima: «Lo que es de ti es de ti, y lo que es de los demás es de ellos». He aprendido que, mientras tenga esto presente, la vida suele ser mucho más sencilla para mí y para quienes me rodean.
Reconocer la diferencia entre nosotros y los demás es una habilidad especialmente crucial en la crianza. Como madre, lucho constantemente por no imponer mis deseos y metas a mis hijos. Es muy fácil para mí identificarme demasiado con ellos y hacer que sus éxitos o fracasos giren en torno a mí. Gran parte del conflicto entre hijos y padres surge porque los padres no reconocen la diferencia entre ellos y sus hijos. Es importante recordar siempre que nuestros hijos tienen sus propias aspiraciones y trayectorias vitales, que pueden ser muy diferentes a las nuestras.
El segundo movimiento: el salto imaginativo
Al reconocer y aceptar la diferencia entre nosotros y los demás, surge naturalmente la curiosidad por sus experiencias. Esto nos lleva al segundo movimiento de la Visión Compasiva: damos un salto imaginativo que traspasa la frontera que nos separa. Este salto imaginativo es un acto audaz de curiosidad y creatividad. En lugar de imponer mis valores y creencias a otra persona, empiezo a preguntarme sobre sus motivaciones, deseos y emociones. Me pongo en su lugar y me pregunto: «Si yo fuera esta persona en esta situación, ¿qué pensaría, cómo me sentiría y cómo me gustaría que me trataran?».
Al lanzarme a la situación de otra persona, noto que mi tendencia a juzgar se detiene casi automáticamente. La curiosidad y el asombro son, fundamentalmente, enfoques del mundo sin prejuicios. Me doy cuenta de que simplemente no puedo mantener un juicio en mi mente y sentir verdadera curiosidad por otra persona al mismo tiempo. Los juicios explotan como pompas de jabón ante la curiosidad. En cuanto empiezo a preguntarme sobre la experiencia de otra persona, dejo de recopilar información selectivamente para respaldar mis ideas preconcebidas. En lugar de pensar que ya he descifrado a la otra persona, la veo como un misterio. Adoptar una mentalidad de descubrimiento nos ayuda a evitar los juicios y a mantenernos flexibles, abiertos e interesados.
COMPASIÓN Y PROPÓSITO
La práctica de la Visión Compasiva nos recuerda, sobre todo, que nuestra historia no es la historia. Existe una realidad mayor, un panorama más amplio del que solo vemos una pequeña parte. De esta manera, la Visión Compasiva nos conecta con el Propósito, la experiencia de pertenecer a algo infinitamente más grande que nosotros mismos. Cuando practicamos la Visión Compasiva, reconocemos que nuestras vidas están entrelazadas con una historia mucho más grande que la nuestra. Descubrir este hilo de conexión entre nosotros es como conectarnos con una poderosa corriente de abundante vitalidad y alegría.
Los juicios, por otro lado, nos desconectan del Propósito al sugerir falsamente que lo que vemos es todo lo que hay. Esto nos facilita culpar a otros por lo que percibimos como sus defectos o malas decisiones. Los juicios nos roban tiempo, energía y atención. Nos hacen desperdiciar estos recursos invaluables construyendo narrativas falsas. Si pudiéramos ver el panorama completo, o a la persona en su totalidad, entonces el comportamiento de otras personas probablemente tendría mucho más sentido para nosotros que ahora. Cuanto más conozco la historia de otra persona, más fácil me resulta aceptarla como es, incluso si sus acciones me resultan difíciles o problemáticas. Así que, si me cuesta practicar la compasión hacia otra persona, lo tomo como una señal de que simplemente no conozco la historia completa. No estoy viendo el panorama completo.
Para obtener más información sobre el libro y las seis prácticas, visite www.sixpractices.com .

COMMUNITY REFLECTIONS
SHARE YOUR REFLECTION
1 PAST RESPONSES
The beautiful thing about perennial truth and wisdom is that it always remains so no matter who or what religion may be expressing it, it is universal. };-) ❤️ anonemoose monk